La noche que dormí en un templo Budista

La noche que dormí en un templo Budista

Hay pocos momentos que se guardan en la memoria para siempre y para mí una de estos momentos es la ocasión en que me hospedé en un templo budista.  En este artículo te platicaré en qué consistió cenar, dormir y despertar en el templo budista Hojoin y también aprenderás como tú puedes vivir esta experiencia.

Mi experiencia

Fue en mayo del 2019 cuando visité Japón, iba en un tour guiado y después de conocer gran parte de la isla llegué a Osaka. Esta es la segunda cuidad más grande de Japón, llena de vida y de comercio. Desde Osaka fue fácil llegar al Monte Koya, pues demoramos aproximadamente hora y media en autobús. El Monte Koya se trata del lugar más importante para el Budismo Shingon pues ahí se encuentran alrededor de 120 templos y monasterios, ademas de sitios de relevancia histórica para esta religión. En primer lugar visité el Mausoleo de Okuno, sitio espiritual con un inmenso cementerio en medio del bosque con más de 200,000 tumbas.

Cementerio del Mausoleo de Okuno

Después de un largo día de caminar en el bosque y conocer el cementerio llegué al templo Hojoin. Ahí lo primero que me encontré fue con un bello jardín, bordeado de la estructura clásica de un templo budista.

Entrada al Templo Hojoin

Mis compañeros de viaje y yo nos aproximamos a la entrada, en este punto había que retirarse los zapatos y ponerse unas pantuflas. Enseguida fuimos recibidos por un monje, es fácil imaginárselo, era japonés, llevaba la cabeza rapada y una túnica color gris, y se le notaba contento de vernos. El monje se dirigió a nuestro guía en japonés, quien nos iba traduciendo lo que decía, y nos dio la bienvenida, asimismo nos agradeció que los visitáramos. Después procedió a darnos distintas instrucciones. En primer lugar, nos guiarían a nuestras habitaciones, después debíamos cambiarnos de ropa a unas túnicas y podríamos proceder a un salón a tomar la cena.

En este punto el guía nos apoyó a todos a encontrar nuestras habitaciones. Para llegar a la mía tuve que recorrer varios pasillos de madera del edificio. Todo estaba en silencio, no se escuchaba ningún ruido ni aparato electrónico. Cuando llegué a la habitación me encontré con una puerta corrediza, suelo de tatami, dos futones, un radiador y una yukata. No había baño, pues los baños eran comunitarios. Dejé mi equipaje, me coloqué la vestimenta y bajé al comedor.

Después de colocarme la Yukata y una capa para el frío.

El comedor se trataba de una habitación grande, sin muebles, solo con cojines sobre el tatami y mesas pequeñas casi al ras del suelo. El monje nos explicó que cenaríamos platillos preparados con mucho cariño por ellos, realizados con ingredientes locales. Lamento no tener fotografías pero el guía nos advirtió que por respeto lo mejor sería evitar sacar fotografías. Esto creo que fue una buena medida, pues entonces me concentré en solo absorber la experiencia.

Me senté en mi lugar, y un monje nos sirvió té verde y los alimentos. Se trataban de alrededor de 8 platos pequeños, todos con pequeñas porciones de comida vegetariana y un plato de arroz blanco. Debo admitir que no reconocí la mayoría de las cosas que me habían servido. Eran diferentes tipos de verduras, en cubos o rayadas, algunas asadas, otras hervidas, pero sazonadas delicadamente con especias y salsa de soya. En este punto lo que hice fue cerrar los ojos y saborear con toda mi atención cada platillo. Puedo asegurar que fue una de las comidas más deliciosas que he probado.

A la mañana siguiente, alrededor de 5:00 am un monje nos fue a buscar a la habitación, para invitarnos a los rezos de la mañana. Llegué a un cuarto pequeño, que estaba poblado de esculturas y artefactos budistas, olía a incienso y había cinco monjes en flor de loto frente al altar. Ocupe mi lugar en el tatami, y escuché la oración. Se trataban de cantos, acompañados de platillos y campanas, que por su ritmo repetitivo se vuelven hipnóticos. Dejo a continuación un video que encontré que contiene una oración budista muy similar.

 

Como reservar una noche

Como es de esperarse, un templo budista no cuenta con cuenta de correo electrónico o con Facebook. Lo que sí tiene es una pagina web de Hojo In Para hacer tu reservación primero te sugiero al enlace.

Con ayuda de una extensión que te traduzca el japonés, te puedes familiarizar con la información y la única forma de contactarlos es a través del siguiente teléfono 0736-56-2431. Recuerda investigar cómo necesitas marcar desde tu país para contactar a un número de Japón. Si no logras reservar una noche con este método te sugiero contactar a mi guía Pablo en su Instagram, quien es sumamente amigable y no dudo en que te podrá orientar.

¿Te gustaría probar la experiencia? Cuéntanos en los comentarios. Hasta pronto.